jueves, 3 de febrero de 2011

Lo que me dejó Gesell

Heladería Hulk es lo único que recuerdo de ese instante de mi infancia en que con papá y mamá recorrimos en el viejo Ambassador marrón algunas cuadras de la Calle 3, hace casi 30 años, cuando veraneamos en Pinamar. Y nada más que eso. Acabo de sumar más razones para recordar: pizzería Panzón, carnicería El Ternero Loco, panadería El rey de la medialuna, parrillada Pipona, heladería Frío’s y supermercado Mingo Center. Welcome to Gesell Village.

Nos alojamos cerca del extremo sur de la eterna Avenida 3, ahí nomás de Mar de las Pampas, que no conocía y que es para pasar una segunda Luna de Miel junto al océano abierto, las cabañas y las artesanías autóctonas.

El idioma oficial es el porteño. Se caracteriza porque se habla fuerte, con muchas palabras de más. Si alguna vez viste alguna tira de Polka, allí encontrarás todos los rasgos y cualidades de ese idioma. “Hola, sho soy de Tupungato”, llegué a escuchar. Encontrar un porteño humilde es un hallazgo científico. Yo tuve suerte de conocer a Joselino, un gran tipo, de esos que no salen en las tiras de Polka, justamente. Quizá por la TV sea difícil hallar un porteño humilde. En la vida real, no.

Vi a dos turistas con la camiseta del Tomba y a otros dos con la azul de Independiente Rivadavia. Pese a haber minoría de mendocinos, en la primera noche vi cómo un cantante de folclore entonó Pónganse por las hileras. En la mesa de al lado había una familia típica de hoy: mamá, papá y el hijo menor comiendo; la nena de 13 ó 14, chateando con una notebook. Toda la noche, así. Exiliada de los vínculos de la realidad.

El sachet de leche, a cinco pesos. Guau! Las toallitas femeninas, a 7 pesos en el Mingo Center y a 4,5 pesos cruzando la calle, en los Cinco Hermanos (aquí sale 3,5). Los precios igual en Gesell que en Pinamar y Mar de las Pampas. El Carcasone, el vino que más suena en las parrilladas pop, a 12 pesos. Nunca lo había probado y me gustó. Un Estancia Mendoza básico, a 10 pesos. En el Zapata nos enseñaron que la cuenta Fletes y Acarreos hace más caro a una mercadería. Luego de ver los precios accesibles a vinos en Gesell supe que los mendocinos pagamos siempre la cuenta Fletes y Acarreo cuando compramos en el supermercado del barrio.

Lindas minas, aunque reconozco, tenía a mi mujer y a mi suegra en mis espaldas todo el tiempo, más que todo porque las dos caminaban más despacio que yo, del modo que sus ojos siempre estaban pendientes de alguna mirada picarona a otro barco de mi. Vi Belgrano con Pablo Rago y allí sentí frustración al notar que este año mucha gente va votar a Kirchner. Está bien, no te hagás dramas, Mario. Mucha artesanía. El helado más barato, 12 pesos. Cada empanada sale 4 pesos. Un pollo en la rotisería, entre 45 y 50 pesos, 15 más que aquí en Mendoza. Sólo dos cajeros automáticos para tremendo pueblo (seguro que hay otros dos más escondidos por ahí). En San Rafael, al menos, había cuatro cajeros en dos cuadras, un alivio (no Perafán, para los seguidores de Pedro el escamoso).

Alirio Perafán - Imagen: Caracol TV
Pongamos un cambio y doblemos. Cosas indescriptibles: todo lo que agradecí. Quisiera hacer un listado de los gracias totales que elevé, pero dejé que las sensaciones cumplieran la función que habitualmente hacen las palabras. Y sí, hay mucho. Por primera vez descubrí que recibimos muchísimos favores al día. Que gracias a pequeñas palabras y gestos nos sostenemos cada día. Que si el día estuvo lindo y despejado no fue porque tenía la obligación de ser así, sino porque las cosas se dieron para que yo viviera la mejor de mis tardes. Leí una frase que me empezó a removerme por dentro: “puedo estar orgulloso, satisfecho y no sé cuántas más de mi mismo, pero nunca agradecido de mi mismo porque siempre se es agradecido con otro”. Y ese otro, un montón de cosas a medida que lo vas descubriendo, te mueve a valorar las cosas de verdad; a por ejemplo, cuando bendecís la mesa, a no hacerlo por repetición sino que agradeciendo de verdad con el corazón.

Te puede alegrar dos perritos que van juntos a la playa, una anciana que intenta ser feliz sólo arrimando los pies al agua del mar, los nombres graciosos de los locales comerciales de Gesell, el momento del saludo de la paz en misa, las piruetas del lobo marino de Mundo Marino, el verdulero de Tandil que se sintió halagado porque adiviné al decirle por qué esa ciudad bonaerense es famosa en el mundo, que nos hayan dejado usar un baño en la playa sin pagar, que un negocio venda algo mucho más barato que el negocio de enfrente, una parrillada que por la calidad de carne sólo lo comés en Mendoza en dos o tres restaurantes, un joven que se ofreció a revisar las ruedas del coche, el buen estado de la ruta que une Realicó con Alvear, que el auto haya funcionado sin problemas, el mensaje de texto que recibí por mi cumpleaños mientras iba manejando, el gallego que me atendió con amabilidad en la rotisería de la 3 y 143; sobre todo, que esté junto a mi la mejor mujer del mundo (agradeciendo conocés mejor a quien te acompaña siempre), etc.

Y sí: damos muchas cosas por hecho sólo porque estamos acostumbrados a recibirlas, o porque tenemos derecho a que siempre estemos bien. Me di cuenta que con sólo agradecer comenzamos a mirar a los ojos a las cosas que agradecemos, más que mirarlas pasar con un “hola, chau”. También, por qué no, vale la pena buscar una sonrisa para generar sonrisas.

Heladería Colo Colo. Y sí: no pega ni con plasticola. Qué importa. Agradezco haber sonreído cuando vi ese negocio de la avenida 3 y todos los demás comercios gesellinos que están hechos para los turistas se rían un poco de las formalidades de las marcas y de la imagen.

1 comentario:

Gesell Distinta dijo...

Somos un grupo de estudiantes de la Carrera de Turismo Rural de la UBA y hemos armado un Blog de Gesell, intentando mostrar una imagen distinta con un enfoque mas rural. La idea es difundir nuestro Blog, intercambiar información, anécdotas, datos,fotos etc.
interesantes. Compartí nuestro blog es importante y que nos sigan también lo es. Ayúdennos a difundirlo!!!!




Gracias
Corina, Paula y Maria Alejandr